Ruta nº 18 – Sierra de Aralar (2)

MIS ITINERARIOS – TERCERA FASE – NUMERO 18 – SIERRA DE ARALAR.

En un par de ocasiones he estado en Aralar pero siempre, vamos a decirlo así, del lado de La Sakana, es decir siempre había llegado hasta Uharte Arakil, y desde allí había ascendido, bien por la pista o a través del monte, hasta el Santuario de San Miguel de Aralar.

En un  par de ocasiones había hablado con Emilio Latorre la posibilidad de visitar Aralar pero desde el lado de Lekunberri, en el que yo no había estado antes. El día de la Romería de Ujué quedamos para hacerlo algún día que a él le viniese bien, y dicho y hecho, el jueves, día 31 de abril, recibí su llamada instándome para el sábado en la Sidrería de Lekunberri, y desde allí subir a la Casa Forestal y comenzar un itinerario circular partiendo de Albi.

Todas las prescripciones meteorológicas daban buen tiempo. Efectivamente a la hora de salir de Tafalla el tiempo era primaveral, sin nubes, pero nada más llegar al Carrascal la niebla ya estaba agarrada a la Sierra de Alaitz, y conforme íbamos ascendiendo más al norte la cosa se ponía peor.

A la llegada a Lekunberri se adivinaba que en la Sierra de Aralar el tiempo no iba a acompañarnos, pero como los rigores del invierno ya han pasado decidimos subir.

A las 8,15 horas nos juntamos, en el lugar dicho, los amigos tolosarras Emilio, José Luis y Rafa, los tafallicas éramos Carlos y yo, y nos acompañaban dos tolosarras más, pero de cuatro patas, Lúcas y Blai.

Al llegar al lugar de partida las malos augurios meteorólgicos se confirmaron. Dejamos los coches en dos lugares diferentes, en base a la ruta prevista, y por si “escampaba”, y partimos, desde Guardetxe, a través de una pista forestal peatonal hacia nuestro objetivo.

Al cabo de, aproximadamente, media hora nos encontramos con una sima, a la derecha de la pista, habituales en la Sierra al ser un suelo de roca caliza, que no recuerdo el nombre, ya que incomprensiblemente en mí, no tomé ninguna fotografía ni memoricé el nombre (¡Que fallo!).

Seguidamente, y un poco más adelante, nos encontramos con una segunda sima, más espectacular, llamada Igaratza. Se trata de una extensa y espectacular depresión; estas simas están tapiadas con el fin de que el ganado no se despeñe por ellas.

Sima de Igaratza

Sima de Igaratza

Una vez que la pista desaparece, nada más pasar el antiguo aparcamiento de Pagomari (Hasta no hace mucho tiempo se permitía el acceso de vehículos hasta aquí), delimitado por un rectángulo de tapias bajas, ésta se convierte en un sendero ascendente entre extensos prados (Nos los imaginábamos ya que la niebla era tan espesa y despedía tanta humedad que parecía que estaba lloviendo), hasta llegar a  Errenaga, un collado antes de los dos refugios existentes.

Las inclemencias del tiempo nos hicieron dudar varias veces qué dirección tomar, y al final, una vez arriba del collado, decidimos bajar, prados a través hasta la roca de Ama Birginiako Harria.

Cromlech de Igaratza II

Cromlech de Igaratza II

Para mí, esta fue la zona que más me gusto. Vas todo el rato prado a través, atravesando como pequeños valles flanqueados por collados cuya cima la niebla nos impedía ver. El paisaje, dentro de lo que se podía ver, es precioso, y las zonas de senderos de roca que atraviesas dan una sensación de misterio, más estando el día como estaba.

Una parada en Peri-Leku nos invita a situarnos geográficamente donde estamos, ya que se trata de una especie de monolito circular con una veleta superior, en la que se nos indica en una base, donde se sitúan los lugares más emblemáticos de la zona.

Peri-Leku. Emilio, Rafa, José Luis y Carlos

Peri-Leku. Emilio, Rafa, José Luis y Carlos

Seguimos descendiendo intercalando espacios abiertos con rutas de roca hasta nuestro objetivo momentáneo, y en base al desarrollo de mejoría del tiempo, pero una vez llegados a la roca de Ama Birginiako Harria, el tiempo no mejora y decidimos no seguir más dándonos la vuelta por donde hemos venido.

He de comentar que la roca en cuestión es una roca caliza de grandes dimensiones en la que alguien, con muy buena voluntad, ha hecho como una especie de “hornacina” abovedada en la que ha insertado una pequeña imágen, no muy agraciada, de una virgen, además de una concha incrustada en la base de la virgen a modo de “pila” bautismal.

Roca de Ama Birginiako Harria

Roca de Ama Birginiako Harria

El amigo José Luis comenta que algo más abajo de la roca hay una borda en la que puedes encargar un cordero para asar, y después de una buena “pechada” de monte, te puedes pegar otra buena “pechada” de cordero. ¡En fin!, para otra vez.

Por la zona de Peri - Leku volviendo de la roca de Ama Birginiako Harria

Por la zona de Peri - Leku volviendo de la roca de Ama Birginiako Harria

Una vez desandado el camino, y llegados al collado de Errenaga, damos un poco más de vuelta, ya que queremos pasar por los refugios. Digo refugios porque hay dos: Uno, propiedad de la asociación “Amigos de Aralar”, que solo puede ser utilizado por los socios, y otro comunal, que puede ser utilizado, lógicamente, por todo el mundo. Hacemos una parada de descanso para tomar algo de fruta, sacar alguna foto del grupo, y para que Lucas y Blai se explayen riñendo por un pequeño pedazo de madera (Un grupo de chicas llegaron cuando los dos estaban en plena batalla, y las caras de “acojono” eran evidentes). Junto al refugio “comunal”, existe, también, una pequeña y austera capilla abierta y protegida por una verja metálica.

Refugio de "Los Amigos de Aralar"

Refugio de "Los Amigos de Aralar"

El descanso de los 7 guerreros

El descanso de los 7 guerreros

Después de un pequeño rodeo volvemos a la pista de regreso que habíamos utilizado al principio; detectamos dos cabañas de pastores, totalmente integradas en el paisaje, en las que la fabricación de queso es habitual, vamos hasta ellas para ver si podemos adquirir algún queso pero, como el día estaba de “no”, se habían terminado y no pudimos “catarlo”. Regresamos a la pista, y Emilio propone hacer el camino por otro sitio, campo a través, que no sea por la pista forestal.

Después de varias dudas, debido sobre todo a la reinante niebla, decidimos ascender a un pequeño collado, dejando una borda a la izquierda, atravesamos un par de neveros, en los que Lucas y Blai, nos hacen las delicias de la lucha por un trozo de madera (La mayoría de las veces gana Lucas, que tiene dos años, contra los nueve de Blai), nos introducimos en un bosque en donde no encontramos salida por ningún sitio, y visto lo visto decidimos regresar a la pista por si acaso.

Lucas y Blai en un nevero

Lucas y Blai en un nevero

A las 12,30 horas, cuando ya estamos de regreso a Guardetxe, sale el sol; Emilio había vaticinado que saldría a las 11,00 horas (Hora solar), nos cruzamos con una procesión de personas que van cuando nosotros volvemos (¡Que poco gusta madrugar!), y llegamos al lugar de partida después de casi cuatro horas de extraordinaria “andada”.

Satisfechos, pero lamentando la mala suerte por el tiempo tenido, decidimos parar, a la bajada, en Baraibar, a tomar un ansiado y pequeño almuerzo.

Una vez en Baraibar unos txorizos a la sidra (Que no txistorra) con una botella de sidra y un par de cervezas, y unidos  a la buena compañía,  hacen que la mañana termine de una manera muy placentera.

Con esto y la promesa de volver terminamos la mañana

Con esto y la promesa de volver terminamos la mañana

En la despedida hacemos propósito de, a lo largo de esta primavera, y siempre que podamos, cuando el tiempo mejore algo, volver otro día, y contemplar, en todo su esplendor, el maravilloso paisaje de la Sierra de Aralar.

O sea que Emilio, ya sabes, cuando lo decidas volvemos.

3 comentarios el “Ruta nº 18 – Sierra de Aralar (2)

  1. Patxi, la sima primera se llama Beingo Leizea y tiene unos 80 m. de caída vertical. A pesar del tiempo, ya veo que pudiste apreciar algo de la belleza de Aralar. Curiosa foto la de la reunión de pastores en Peri Leku. Hasta no hace muchos años hacían una feria en la que compraban o vendían carneros, de ahí el nombre. Está cerca de la muga entre Gipuzkoa y Nafarroa. Volveremos con mejor tiempo, no lo dudes.

  2. Preciosa crónica montañera, Patxi. A pesar de la niebla fue un paseo precioso. Como dato que me han comentado en la piedra de la Virgen “Ama Birjiña Harria” hay lo que parece una huella de un pie. La tradición cuenta que allí poso el suyo la misma Virgen en camino a Aránzazu.
    Deberemos volver con buen tiempo para comprobar tal extremo.
    Un abrazo “mendizaileok”

  3. De todas maneras haga el tiempo que haga,Aralar es precioso .Por cierto , después de ver la foto de los pintxos,ya se qué voy a almorzar hoy…..porqué será?

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