Ruta Nº 16 – Embalse de Irabia.

MIS ITINERARIOS – RUTA Nº 16 – TERCERA FASE – EMBALSE DE IRATI.

El pasado día de Jueves Santo (9 de abril de 2009) decidimos ir al Embalse de Irabia ya que hacía mucho tiempo que no había estado, el buen tiempo lo permitía y la primavera invitaba (teoricamente) a ver el espectáculo del renacer de la naturaleza (¡Qué bien me expreso!).

Pues bien, a las 7,00  horas de la mañana nos poníamos en marcha hacia el Embalse; digo nos poníamos porque en esta ocasión mi hija Ana me acompañó.

A las 8,30 llegábamos al lugar de salida de la ruta (Junto a la presa del embalse), y quizás la única pega que le pongo a este bello itinerario es la kilometrada que te tienes que pegar para llegar hasta allí.

El día era espléndido, así se desprende de las fotografías que acompañan esta página, pero una de las premisas que me animaron para realizar esta ruta no se había cumplido todavía; el renacer de la naturaleza todavía no había empezado. El cien por cien de los árboles estaba como en invierno, es decir, sin hojas; quizás la altura del lugar retarda algo la entrada de la primavera, ya que si en la Zona Media la mayoría de árboles están en flor o, incluso, ya les han salido las primeras hojas, allí estaban completamente “mochos”.

Los arboles estan aun sin hojas

Los arboles estan aun sin hojas

Por lo tanto mi primera impresión fue de “decepción relativa” que luego se hiría disipando conforme nos íbamos introduciendo en la “majestuosa” Selva de Irati.

A continuación, y para hacernos una idea, transcribo el texto de la pequeña guía que llevé , y que me sirvió para, lógicamente, no perderme en el transcurso del recorrido. El texto dice lo quiguiente:

El verde y al agua predominan

El verde y al agua predominan

“Circundar el embalse de Irabia es una experiencia que llena de satisfacción la vista y de placidez el espíritu.

En el corazón del bosque del Irati este modesto embalse de uso exclusivamente hidroeléctrico (no se utiliza para riego), sirve de referente para apreciar la grandiosidad del escenario donde se enclava. Desde cualquier punto del recorrido divisamos interminables laderas ocupadas por el bosque: hayas, abetos y algunas especies introducidas a pequeña escala se reparten las vertientes de los muchos montes que confluyen en la cubeta de este embalse.

Así tenemos una visión más o menos aparente (nunca global, porque sería imposible), de lo que supone la segunda mancha forestal de hayedos de Europa.
Si, como en la fecha en la que lo recorrimos, la influencia del otoño y la lluvia aportan su color al escenario, el resultado es magnífico. Permite así disfrutar, sin apenas esfuerzo, de un paseo que nos reconcilia con lo más profundo del entorno natural”.

Con esta introducción, prácticamente, ya está dicho todo, no haría falta decir nada más, pero como soy muy pelma lo haré.

Una vez dejado el coche en un aparcamiento habilitado para tal, ya que está prohibido utilizar vehículos a motor dentro de la Selva, lo primero que hacemos es pasar por encima de la presa donde, a la izquierda está el embalse con unas aguas completamente “calmas”, y a la derecha el cortado de la presa en el que, con cierto vértigo, se puede apreciar la casa de las válvulas, otra caseta más pequeña, el arranque del canal, los sifones, etc, en fin todo lo necesario para sacar el rendimiento previsto al Embalse. Quizás es lo que sobra dentro de un enclave natural como éste, pero como es una instalación algo antigua tiene un cierto encanto de la revolución industrial de principios del siglo XX.

Nada más pasar la presa giramos rotundamente a la izquierda, y sin respiro ya estamos introducidos en un bosque completamente verde donde la humedad impera sobre todo. Todas las piedras y rocas que se pueden apreciar en el bosque están completamente cubiertas de un musgo verde claro que le da el encanto de lo “misterioso”.

Ana sobre la regata Atrantzarien Erreka

Ana sobre la regata Arantzarien Erreka

Hacemos el recorrido alrededor del embalse en el sentido contrario a las agujas de un reloj. Durante el trayecto que transcurre por la derecha del embalse la aportación de agua, a través de innumerables barrancos, es continua, en algunos no baja ya agua, pero en otros el aporte de agua al embalse es continuo, nombres como Arantzarien Erreka dan vida al embalse.

Igualmente una serie de collados, todavía nevados, rodean el embalse dándole aún más profundidad que la que tiene. Cuando llegamos a la zona más norteña del pantano atraviesas un puente que pasa sobre una de las regatas que alimentan el Embalse y, ya a través de una pista bien acondicionada comienzas a desandar lo andado, pero por la otra orilla del embalse, en esta zona las hayas alcanzan una altura impresionante y al pegar el sol en el agua, de frente nuestra, le da un todo verde manzana muy característico en las aguas embalsadas y sin movimiento.

El paseo dura, aproximadamente, dos horas y media que se pasan sin enterarte, ya que entre sacar fotografías, atender las canciones de Ana (No necesité radio ni nada parecido), me canto canciones desde los Beatles, hasta Melodi, pasando por Melendi y Estopa, y disfrutar del paisaje, el tiempo pasó más deprisa que lo que tenía que ser.

Una curiosidad: Cuando vas por el lado derecho del embalse, es decir ya de vuelta al punto de inicio, el eco que se produce al gritar es increíble, tanto por la claridad como por el retardo en contestar.

Con el sol de cara el agua refleja un color verde manzana

Con el sol de cara el agua refleja un color verde manzana

Sobre las 11,30 de la mañana llegábamos, de nuevo, a la presa y al aparcamiento donde habíamos dejado el coche; la aglomeración de gente ya era bastante considerable, no cabía ya un coche más. Era Jueves Santo. Pero yo ya digo, cuando madrugas te da tiempo a todo, y a nosotros, en este recorrido, nos embargó la satisfacción de haberlo hecho solos, sin nadie por el Embalse. Tan solo nos cruzamos con gente joven en el último tramo de llegada a la presa.

Como es de costumbre, y una vez cumplido nuestro objetivo, parada en Erro y pincho de chistorra, cerveza y para Tafalla.

La quietud del agua es palpable

La quietud del agua es palpable

Mi más completo agradecimiento a mi hija pequeña Ana que, habiéndose acostado la noche anterior a la una y media de la madrugada, tuvo las agallas de levantarse a las seis y media, pegarse doscientos y pico kilómetros en coche (Ida y vuelta), echarse sobre sus piernas cerca de tres horas andando, y encima alegrarme la mañana con cientos de canciones que iba sacando de su repertorio. Me figuro que le costó algo el esfuerzo, ya que durante toda la tarde estuvo tumbada, pero es difícil que, en la actualidad, le propongas un mañana como ésta a una chica de 16 años y te diga que sí, y más si es con una “antigualla” y sin sus amig@s.

Mi próximo recorrido está previsto en Las Bardenas, como es normal os lo contaré.

Saludos.

Un comentario el “Ruta Nº 16 – Embalse de Irabia.

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