Ruta nº 13 – Sierra de Leyre

MIS ITINERARIOS – TERCERA FASE – SC – SIERRA DE LEYRE.

El pasado día 19 de marzo de 2009 encaminé mi jornada “senderista” hacia el Este de la Comunidad Foral, más concretamente hacia Tierra Sangüesa y desgranando más hacia la Sierra de Leyre, a cuyos pies se encuentra el histórico Monasterio de San Salvador de Leyre.

El día anterior había preparado el viaje con celeridad. Entré en una página de Internet que detalla varios recorridos por Navarra, y elegí un recorrido denominado “El Paso del Oso”. El criterio era acertado ya que iba a combinar naturaleza con historia, el lugar no está lejos de Tafalla (30 minutos), la duración del recorrido (Según Internet) era de 3 horas escasas y la distancia no era muy exagerada; tan solo pasé por alto un detalle: El desnivel a salvar era de 560 m.

Contacté con Carlos Goñi, quedamos a las 8,00 horas del jueves y quedamos en hacer el recorrido.

El jueves, puntuales, nos encaminamos a la hora quedada hacia el Monasterio de Leyre. Llegamos sobre las 8,30 horas, nos preparamos los trastos y a las 8,40 comenzábamos a realizar el recorrido.

La página de Internet de donde suelo sacar los recorridos, mayoritariamente, detalla muy bien todos y cada uno de ellos, pero éste concretamente, numerado con el nº 1086, tiene una descripción  no muy detallada, y ésto, unido a que el recorrido no está muy bien señalizado, salvo ciertas marcas rojas esparcidas sin mucho criterio, hizo que durante algún tiempo estuviésemos andando sin un  rumbo claro.

El recorrido comienza desde el propio Monasterio, y enseguida ves las peñas más altas de la Sierra de Leyre, que se encuentran en su vertiente norte, y que se encuentran a una altura considerable con respecto al Monasterio.

Vista desde el Monasterio de la Sierra

Vista desde el Monasterio de la Sierra

La ruta, cuyo recorrido había imprimido el día anterior, indicaba que nuestro destino se encontraba al este del punto de partida. También indicaba que debíamos tomar la Cañada de los Roncaleses, pero con el fin de ir salvando el fuerte desnivel de la misma, podíamos coger una alternativa más suave, aunque algo más larga, que era la pista que lleva a las canteras.

Como quiera que a mí las pendientes de ascenso fuerte se me “atragantan” bastante, tomamos la determinación de subir por la pista de las canteras a costa de estar más rato andando.

Al principio todo iba como estaba planeado, pero cuando ya llevábamos más de media hora andando empecé a mosquearme ya que todo el rato íbamos en dirección oeste, y por ningún sitio aparecía un cambio de giro de 180º que nos posicionase en la dirección indicada en los papeles.

Con lo cual, y al cabo de más de media hora andando, nos dimos de lleno con un bosque en el que no se vislumbraba ningún sendero, siendo además tan espeso que ni siquiera podíamos ir erguidos, teníamos que ir agachados para salvar las ramas. Después de un rato deambulando por el mismo, vimos que no había nada claro que sacar y decidimos volver sobre nuestros pasos.

Efectivamente, al poco rato después de volver hacia el punto de partida, nos dimos cuenta que nos habíamos pasado la Cañada en uno de los giros del camino. La aparición de la Cañada no fue nada alentadora para mí, que en ese sentido suelo ser bastante positivo, ya que la pendiente que se apreciaba no daba muchas ganas de comenzar a subirla. No sé calcular muy bien que pendiente tendría, pero si digo un 20% no creo equivocarme mucho.

Bien. La cosa se había arreglado, en cuanto al recorrido se refiere, pero, para mí, se había estropeado en cuanto a la sinuosidad del mismo. Esta Cañada asciende hasta el Collado de la Cerrada, y paralelamente a la Sierra de Leyre deberíamos llegar al destino de la ruta.

Tras el "Hombre la Vara" se puede apreciar la pendiente del sendero de ascenso a la cumbre

Tras el "Hombre la Vara" se puede apreciar la pendiente del sendero de ascenso a la cumbre

Con mucha paciencia, comenzamos la subida que nos costó, aproximadamente, una hora y media; ya que el esfuerzo a realizar es importante.

Una vez arriba nos llevamos la sorpresa de que, aún, y en zonas orientadas al norte, había nieve.

Vista del Monasterio y del Pantano desde el Collado

Vista del Monasterio y del Pantano desde el Collado

Pero aquí volvimos con las dudas de nuevo, ya que deberíamos seguir hacia el este y no hubo forma de encontrar ningún sendero que nos llevase en esa dirección. Estando buscando la orientación buena llegaron dos senderistas que iban bien aparejados, ya que uno llevada un GPS y el otro un libro de rutas. Les preguntamos si podían decirnos la dirección buena, ya que ellos iban a la cima del Arangoiti (A unos 20 minutos de donde nosostros estábamos), y no pudieron ni supieron sacarnos de dudas.

Carlos y yo estuvimos barajando la posibilidad de ascender al Arangoiti, pero después de la paliza que, por lo menos yo, llevaba, no subía hasta allí aunque me pusiesen la cosa más deseada del mundo.

Por lo cual decidimos ascender un poco más hasta unas rocas que estaban allí mismo, estuvimos viendo las impresionantes vistas tanto hacia el sur (Pantano de Yesa, Javier, Sangüesa, Monasterio de Leyre), como hacia el norte (Foz de Lumbier creo que era).

Sierra de Leyre vista desde el Monasterio

Sierra de Leyre vista desde el Monasterio

Después de un rato en la cima decidimos comenzar el descenso que yo creo, casi, que es peor que el ascenso; no te cansas tanto ni paras para recuperar, pero como tienes que ir todo el rato “aguantando”, se te cargan los músculos de las piernas, y las agujetas me han durado 4 días.

Una hora de bajada nos hizo llegar al Monasterio cuya actividad había cambiado radicalmente desde que nosotros habíamos estado al punto de la mañana; había autobuses de turistas, gente abundante, etc….

Durante la bajada nos cruzamos con buena cantidad de gente, 15 o 20 personas que ascendían y que, por lo menos a mí, no me daban ninguna envidia. Eran las 12,30 horas.

Una cerveza con un “bocatica” de tortilla de patata en la hospedería del Monasterio arregló un poco la mañana.

Hasta las 13,00 horas estuvimos viendo un poco el Monasterio, nos encontramos con gente de Tafalla, y después de tomar alguna que otra fotografía nos dispusimos a volver a casa.

Portalada Iglesia del Monasterio

Portalada Iglesia del Monasterio

A las 13,45 llegabamos a casa de Carlos, con la satisfacción de haber realizado otro recorrido, pero con el cuerpo hecho polvo.

Volveremos a dar la “tabarra”.

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